Sep. 06, 2026
En Hechos 28, vemos que, aun en medio de dificultades y oposición, la Palabra de Dios continúa avanzando y siendo proclamada. Hoy nosotros tenemos esa misma Palabra a nuestra disposición, tanto en formato impreso como electrónico, y podemos leerla libremente.
Pero surge una pregunta que cada creyente debe hacerse con sinceridad:
¿Por qué descuidamos la Biblia? ¿Por qué pasamos días sin leerla ni deleitarnos en ella?
Este mensaje es una invitación a examinar nuestro corazón y recordar el inmenso privilegio que tenemos de tener acceso a la Palabra de Dios. Que el Señor despierte en nosotros un amor renovado por las Escrituras y un deseo genuino de conocerle por medio de su Palabra.






