Mar. 08, 2026
¿Alguna vez has sentido que predicar es como hablarle al viento… y nadie escucha?”
Muchos de nosotros lo hemos vivido: Compartimos el evangelio con un hijo, un familiar, un amigo… incluso un compañero de trabajo. Lo intentamos una vez… luego otra… y otra más. Pero en lugar de fe, encontramos indiferencia.En lugar de arrepentimiento, sentimos resistencia. Y entonces nos preguntamos:
“¿Tiene sentido seguir hablando de Cristo?” “¿No sería mejor rendirse y dejarlo?”
Este mensaje te puede mostrar por qué cada palabra que compartes puede estar cambiando vidas, incluso cuando no lo ves…Escuchalo.






