Mar. 22, 2026
En el pasaje de hoy exploramos la poderosa obra de Cristo en la ciudad de Éfeso, un lugar fascinante y espiritualmente desafiante. Ubicada en lo que hoy es Turquía, Éfeso fue en el siglo I una ciudad profundamente idólatra, dominada por el culto a la diosa Artemisa, cuyo majestuoso templo era considerado una de las maravillas del mundo antiguo. En esta ciudad, la religión no solo formaba parte de la vida diaria, sino que también impulsaba la economía y la cultura. La idolatría generaba tanto devoción como grandes ganancias económicas. Además, Éfeso era conocida por ser un centro de magia, hechicería y prácticas ocultas, como veremos en este pasaje y a lo largo del capítulo 19. Moralmente, la ciudad estaba marcada por la corrupción y la sensualidad, reflejo de una religión que no transformaba el corazón, sino que alimentaba el pecado. Acompáñanos a descubrir cómo el poder de Cristo irrumpe en medio de esta oscuridad y transforma vidas de manera radical.






