Jul. 05, 2026
El Salmo 14 revela, con absoluta claridad, la condición espiritual del ser humano apartado de Dios. La declaración: «Dice el necio en su corazón: No hay Dios» no describe únicamente al ateo declarado, sino a todo aquel que vive ignorando el señorío de Dios y rechazando su autoridad sobre cada área de la vida. La Escritura nos enseña que la necedad es, ante todo, un pro. Lejos de ser un mensaje de desesperanza, este pasaje prepara el camino para contemplar la grandeza de la salvación divina. Allí donde el hombre fracasa, Dios provee la redención por pura gracia. En esta exposición, el hno. Ysmael Joaquín desarrolla el mensaje del Salmo 14 siguiendo la serie de los Salmos expositivamente, apunta a la realidad del pecado humano, la santidad y justicia de Dios, y la esperanza de salvación que Él mismo concede a su pueblo. El salmo también dirige nuestra mirada hacia la obra redentora de Cristo, en quien se cumple la esperanza anunciada en el versículo final: «¡Oh, si de Sion saliera la salvación de Israel!». Que esta enseñanza nos lleve a examinarnos a la luz de la Palabra, a abandonar toda confianza en nuestra propia justicia y a descansar únicamente en la gracia soberana de Dios revelada en Jesucristo. Solo en Él el pecador encuentra perdón, reconciliación y una esperanza eterna que permanece firme.






